Los Trastornos Disruptivos de la Conducta disocial (TDC) se caracterizan por una conducta persistente agresiva o desafiante difícil de controlar, que podría suponer una amenaza para su propia seguridad o la de los demás, y que suele manifestarse durante la infancia. El diagnóstico precoz y el tratamiento que implique a los padres, cuidadores y/o profesores, centrado en las habilidades sociales, puede ser beneficioso para prevenir el empeoramiento del trastorno y su continuidad en la edad adulta. (Milone, 2022)
