La Inteligencia Emocional es “la capacidad de percibir, interpretar, demostrar, controlar, evaluar y utilizar las emociones para comunicarse y relacionarse con los demás de forma eficaz y constructiva” (Cherry, 2023). El cultivo de la inteligencia emocional mejora la comprensión, la interpretación y la respuesta a las emociones de otras personas de una manera productiva y saludable. Personas emocionalmente inteligentes:
La inteligencia emocional también se puede definir como la capacidad de reconocer y ser consciente de las propias emociones, así como de influir en las emociones de los demás. Goleman (2000) divide la Inteligencia Emocional en cuatro pilares principales:
El desarrollo de la inteligencia emocional de los padres puede tener un gran impacto en su propio bienestar mental y en el de sus hijos. Los padres emocionalmente inteligentes pueden gestionar eficazmente sus emociones en tiempos difíciles y saber cuándo tomarse un tiempo para calmarse y reaccionar de forma racional. Estos padres pueden comprender mejor cómo se sienten sus hijos. Los padres emocionalmente inmaduros no pueden comprender las emociones de sus hijos y, por lo tanto, no logran controlar sus propias emociones. Estos ejemplos llevan a que los niños se conviertan en adultos que reprimen constantemente sus emociones y son utilizados para ver los arrebatos emocionales de sus padres. Por último, la autoconciencia conduce a una mejor comprensión de uno mismo y, por tanto, a un mejor autocontrol. Asimismo, potencia la empatía y la comprensión de las emociones de sus hijos.
